Somos dos tíos fuertes, ¿a que
sí? - preguntó Pablo – ¡¡Mucho!! -confirmó David con diligencia. -Y temibles en
combate, ¿no?- -¡¡ Los más fieros sin duda!!- aseguró su interlocutor con la
mirada perdida en el horizonte. – Estos aldeanos cobardes son unos exagerados, no
será tan grande como afirman – una sombra de duda teñía la voz de Pablo. - Yo he visto a ese engendro
del demonio, he de decirte que los
testimonios son fieles. Será mejor que prepares tu acero y temples tu ánimo
amigo, en los años venideros se hablará de esta hazaña y de cómo Pablo y David
vencieron a Goliat. ¿Pablo?, ¡¡ ¿dónde vas?!! -
Cuentos para pasar un rato diferente. Se agradecen enormemente valoraciones constructivas. (No me ha gustado por " lo que sea" o lo contrario). Ésta es la página principal, a la derecha están las publicaciones, si no teneis demasiado tiempo escoged un microrelato, no os llevará más de 5 minutos leerlo.
jueves, 27 de junio de 2013
lunes, 22 de abril de 2013
Medicina insólita
A Cristo le han dado el alta,
echaré de menos a ése bendito loco y su nueva faceta de filósofo agnóstico.
Todo gracias a la nueva medicación, hace unos meses estaba convencido de que era
Dios. Yo también la tomo, mi trastorno obsesivo compulsivo no ha desaparecido, pero
ha mutado en una insana obsesión por fumar en pipa y los enigmas. Por eso estoy
aquí, agazapado entre los archivos del buen doctor, indagando.
La medicación de Cristo; cincuenta
miligramos diarios de literatura de Nietzsche
en cenizas, formato aspirina. La mía; quinientos miligramos de Arthur Conan Doyle. Elemental…
lunes, 4 de marzo de 2013
Apariencias que engañan
Salió de la ducha como un autómata al
que le queda la cuerda justa para aguantar un día más. Agotada, somnolienta,
presa de un letargo enquistado en lo más profundo de su ser. Se enfrentó a su
reflejo, que pocos la reconocerían sin maquillar, apenas sí lo lograba ella.
Sacó el neceser y se acercó hasta casi besar a aquella desconocida. Sombra de
ojos, la línea del párpado para acentuar la mirada...En una hora estuvo lista.
Mientras caminaba por el hospital,
sentía las miradas clavándose en su cuerpo, pero no le importaba. Ya estaba
acostumbrada a los susurros y las burlas. Todo desaparecía cuando, sin avisar,
entraba en la habitación de un niño y gritaba ¡¡¡¡¿Cómo están ustedes?!!!!
jueves, 21 de febrero de 2013
Microrelato: El impostor
Rutinariamente, intercambio sus
pulseras identificativas, están dormidos y no se percatan de nada, la mía
también entra en juego. Me quedo con la de un tal Ramón. Antes de poder leer su
ficha entra la enfermera.
-¿Señor Ramón?-
- Yo mismo- respondo.
-¿Y qué hace despierto? Venga,
prepárese que le toca entrar a quirófano. -
A mi edad y con las listas de
espera que hay, cualquier apaño que me hagan bueno es. Me quedo dormido con la
incertidumbre de qué me arreglarán esta vez.
Cuando despierto el cirujano me
recibe dándome la buena nueva.
- Enhorabuena Ramona, ha salido
todo bien.-
jueves, 14 de febrero de 2013
Micro relato: El rascacielos
El leve crujir de la viga de la que cuelga su
padre, aullidos ofendidos del viento que parece preguntar cómo osamos invadir
su morada, y el repiqueo incesante de los martillos, castigando el frío metal
para ensamblar el esqueleto del primer coloso de Nueva York.
– ¿Estás bien papá?
- Ya te he dicho que sí. ¡Quieres dejarlo de una
maldita vez! Estoy perfectamente, lo del otro día fue un descuido, nada más.
-¿Qué pasó?
- Te lo dije, se rompió la cuerda. A pocos metros
del suelo noté algo que me agarró y frenó la caída. No sé qué era… un pájaro,
un avión, pero era duro como el acero.
martes, 12 de febrero de 2013
Relato ultracorto: El enamorado
Fin
lunes, 21 de enero de 2013
Microrelato: Mil flores
Sergio admiraba la explosión de
colores y aromas que cada primavera, poblaba aquellos prados por lo general
inundados por un monocromático océano verde.
Humildes margaritas, pitonisas
del sí o el no, compartían modestas el espacio con petunias de cien colores,
cada una dueña de su propia esencia. Dondiegos cuyas hojas asemejan el corazón
de la dama que se quiere encandilar. Claveles, flor de los Dioses, formando
pequeñas islas como haciendo piña. Tulipanes, indecisos la mayoría. Algunos eligen
el púrpura, los más osados. La mayoría no obstante se conforma con un neutro
tono blanco o rojo. Ostentosos crisantemos, incapaces de mantenerse en el
anonimato con colores y dimensiones modestas.
Todas y cada una de ellas serán arrasadas
en cuestión de horas, y es que el rebaño de Sergio tiene un paladar muy
sibarita.
miércoles, 16 de enero de 2013
Microrelato: La búsqueda
Le aseguró que allí la
encontraría. La biblioteca era una cordillera interminable de tomos olvidados e
historias huérfanas, todos los libros que alguna vez se hayan escrito y, por
prodigioso que pueda sonar, los que están por escribir. Ojeó escéptica al
principio, pero como suele suceder, se sumergió hasta casi quedar sin aliento
en pasiones y desdichas, teorías agnósticas
y místicas leyendas. Después de leer y releer todos y cada uno de los libros,
seguía sin encontrarla. Furiosa e indignada volvió con el falso oráculo. Lo encontró absorto
en la lectura de un volumen que le era desconocido. -Debe ser ése - pensó. Se
dirigió con paso firme hacia él y le exigió ver el libro. – Sí, aquí se
encuentra lo que andas buscando. Te lo entregaré gustoso, pero quiero algo a
cambio. Quiero que me entregues al ser
que crece en tu interior- le dijo señalando su incipiente vientre. Horrorizada
contempló como el sabio transmutaba en un ser diabólico. Intentó correr, pero
el terror la tenía presa. En el último instante se despertó. Torpemente se
dirigió al baño, frente al espejo se preguntó si realmente había perdido la
esperanza. Acarició su vientre y dijo, jamás.
lunes, 26 de noviembre de 2012
Microrelato: A medianoche
Perezosas las agujas del reloj del ayuntamiento se
acercan a la media noche, será mejor que
me de prisa. Cruzo la plaza de la Vila hasta mi ático en la calle San Carlos,
que irónico que todo vaya a suceder en tan consagrada vía.
Puedes invocar presencias demoníacas
con un espejo, una vela y recitando ciertas palabras mágicas. Aunque verle el rostro a uno de esos entes,
puede trastornar a la mayoría de personas. Muchos iniciados lo han conseguido, se
los encuentra días más tarde con las venas cercenadas, tomando un sucio baño de
su propia sangre y demás fluidos corporales, con la vela ya consumida y una
mueca de terror en el rostro. ¿El propósito de la invocación?, la misma
historia de siempre, un amor no correspondido, ansias de poder o venganza. Pero
el mío es otro muy diferente.
Estreno traje, chaqueta y pantalones
negros combinados con una camisa rojo sangre, no es por presumir pero estoy
hecho un pincel. Enciendo la vela, la llama no debe reflejarse en el espejo.
También es nuevo, lo compré especialmente para la ocasión. Mi pequeño salón es
testigo de la invocación, empiezo a sudar, la temperatura ha subido diez grados
en cuestión de segundos. Ya la veo, su piel es terciopelo rojo, su mirada me
hipnotiza como lo hizo la primera vez que la vi matar. Se abalanza sobre mí, mientras
me desgarra el cuello la beso con locura, lo último que veo es como se
desvanece en el espejo, muero feliz.
miércoles, 7 de noviembre de 2012
Viciada
Raquel volvía de su visita
mensual con el Doctor Roberts, su terapeuta. Cincuenta minutos para desgajar su
media naranja. El buen doctor concluía los diez restantes de la
cara hora de consulta con el frío consuelo del psicoanálisis, esos lógicos
consejos eran lo poco que mantenía su relación a flote. Raquel sentía que era la única que se empeñaba
en achicar agua de aquel navío, cuyo
rumbo había caído en el olvido tras tantos golpes con inamovibles rocas de
terquedad, egoísmo e inmadurez. Si bien
en las primeras sesiones se sintió esperanzada y aliviada tras desnudar su alma
frente aquel desconocido, en los últimos tiempos abandonaba la consulta con la
desagradable impresión de saberse estar haciendo algo mal, como si estuviese
fallando a su mejor amiga o peor aun, a si misma.
Caminaba cabizbaja, con aquella
sensación lastrando su ánimo y paso, cuando recordó que su mecánico la había
llamado horas antes para comunicarle que ya tenía el coche arreglado. En
cuestión de minutos llegó al taller. Su viejo amigo motorizado, con el que
tantos momentos había compartido, y que tantas veces la había dejado tirada en
mitad del camino, esperaba dócil en la
puerta, una recia figura junto a él frotaba vigorosamente el capó.
-Buenas tardes Juan-
dijo Raquel, el saludo sobresaltó al destinatario, uno de esos hombres con los
que a Dios se le fue la mano con la argamasa y le dio pereza enmendar el
exceso.
- Raquel, me alegro de
verte. Me coges dándolo el último repaso, a ver si de una vez por todas consigo
quitarle esta maldita mancha. Dijo mientras se limpiaba las enormes manos con
el mismo trapo mugriento con el que instantes antes frotaba la superficie del
capó.
- Déjalo, ya me he
acostumbrado a verla, no sería mi coche
sin ella. Contestó Raquel pasando la mano por el oscuro
antojo que año tras año parecía crecer milímetro a milímetro. Ensimismada con
el frío tacto del metal, mullida entre gratos recuerdos de los primeros años de
su relación, dijo como para si. – Parece mentira como nos vamos
conformando con los pequeños defectos de las cosas y hacemos la vista gorda
hasta que olvidamos cómo deberían ser.
El tranquilo tono de Juan se
transformó en un alarido mal contenido. – ¡Eso es un vicio
que tienes! Desde que me traes el coche siempre pecas de lo mismo, y mira que
te aviso, vas dejando las cosas, pensando que quizá se arreglarán solas, o que
no será nada y al final te acaba dejando tirado el coche, aunque el pobre te
intente advertir a su manera, no haces nada por arreglarlo- Raquel
escuchaba atónita la reprimenda. – Mira, las personas son como las
máquinas, por su fabricación o su entorno o quién las maneja, van cogiendo
pequeños vicios. Mi trabajo como mecánico es reparar las averías que vienen
generadas por los mismos y evitar que la máquina o los coches en este caso, te
dejen tirado cuando menos te lo esperas. En muchas ocasiones, por desgracia
alguna gente adquiere vicios que al igual que las máquinas son muy difíciles de
reparar o corregir. ¿Me entiendes?
Raquel lo entendía, vaya si lo
entendía, preguntó; - ¿Y qué haces cuando un coche te deja
tirada tantas veces que llegas a tener miedo de cogerlo por lo que pueda pasar?
-Eso depende de cada
uno, yo desde luego me habría desecho de este trasto hace mucho tiempo, la
verdad no sé qué le ves. Imagino que le tienes cariño por el tiempo que lleváis
juntos, pero hay que saber desprenderse de las cosas que no funcionan antes de
que nos hagan daño de verdad. Es una inversión que tarde o temprano sale cara.
Juan tardo unos instantes en darse
cuenta que Raquel no le escuchaba, parecía estar escribiendo un mensaje con el
móvil, la vio rara, diferente. No supo que era hasta que escuchó el tono de su
voz, más firme y maduro, desprendía determinación.
– Juan, ¿verdad que me vas harás un favor? ,
dijo.
- Dime, ¿quieres que le
mire el aceite o algo más?, contestó intrigado.
- No, deshazte de este
coche, me da igual si lo vendes o lo despeñas por un acantilado. Ya le he dado
demasiadas oportunidades, y está claro que no cambiará.
No le dio tiempo a réplica alguna, se
fue a casa dispuesta a emprender una nueva vida, una vida sin vicios.
Novena sinfonía.
Pequeños acordes se vislumbran al
alba, discretos casi tímidos, podría parecer que se baten en retirada. Pero
nada más lejos de la realidad, rompe la espesa bruma una poderosa declaración
de intenciones, un ejército incontable de violines, chelos y tambores, quiebra la quietud de la
mañana como tormenta vengadora. El suelo tiembla, filas infinitas de
batallones, pero solo es el principio. En la retaguardia el viento es domado
por flautas y fagots, trompetas y trombones. Ya el ejército está formado, guardan silencio.
No puede haber una estrategia sin saber qué es capaz de hacer cada uno, cada
batallón demuestra de lo que es capaz frente a los otros, desfiles de notas de
menor a mayor, de mayor a menor, se superponen, se interponen y yuxtaponen en
frenético y a la vez marcial baile. Después de un suave movimiento, como haciendo
sitio, los instrumentos dejan paso a una voz. Al principio está sola, es profunda,
llena de fe y determinación. Al poco la
escena se inflama con cientos de ecos que parece serán eternos. Y por si algún
alma humana o divina pudiese permanecer impasible a la magnitud de tal muestra
armamentística, se le unen los tibios instrumentos de madera, cuerda y metal,
sabiéndose secundarios del prodigio teatral. En el centro de aquel océano de
almas destaca una, la única a la que se le permite sucumbir a la pasión de tal
exhibición. El incansable general marca el ritmo, contenido a veces, frenético o alegre, sin él
reinaría el caos.
Demasiado tarde, casi al final,
la vergüenza del desatino, como quién tarde se percata de que se ha equivocado
de casa y se despide esperando no haber causado demasiadas molestias,
enmendando lo poco que puede mientras se repliega en presta retirada.
http://www.youtube.com/watch?v=tpGSzH0Wlls
domingo, 29 de julio de 2012
La princesa Patricia
Patricia despertó aquella mañana
como tantas otras, con el príncipe del reino de los sueños incapaz de dejarla
marchar, siempre igual, se abrazaba a ella en un vano intento de arrastrarla de
nuevo a la cama, pretendiendo que compartiera con él su corona intangible, era
un personaje de lo más insistente e irritable. Consiguió deshacerse de él, tras
frotarse la cara enérgicamente en la pica laboriosamente trabajada que adornaba
su dormitorio. La preciosa asistenta elfa apareció presta para ayudarla a vestirse
y asearse, como no podría ser de otra manera teniendo en cuenta su noble linaje.
Ella era la princesa Patricia, conocida en el ancho mundo por sus habilidades
mágicas y su extraordinaria belleza.
Una vez vestida, se dirigió
acompañada de su inseparable asistenta al comedor. Allí le esperaba un
maravilloso banquete preparado por los mejores chefs. Huevos de fénix, leche de
hipogrifo y las frutas más dulces y exóticas, recogidas una a una por sus
fieles sirvientes. Con el apetito saciado empezaba la ajetreada rutina de
la princesa.
Se dirigieron a las cuadras, el
carruaje real era tirado por un descomunal corcel color gris, adornado con el
escudo del reino, cuatro anillos que representaban los cuatro pueblos libres de
la alianza, aquella mañana irían al cuartel general. Su inigualable
inteligencia, era un pilar irremplazable para la guerra contra los gigantes.
Una vez allí se le informó de las novedades en la batalla, le encasquetaron la
coraza en previsión de un ataque por sorpresa y le facilitaron los planes de
batalla del día.
- Patricia es
una niña muy guapa, ¿a que sí?- Dijo la profesora del colegio de educación
especial, cerciorándose de que tuviese suficientes lápices para colorear los
dibujos que la tendrían ocupada el resto de la mañana.
- A veces creo
que vive en otro mundo, sabe usted. Dijo su madre a la profesora, mientras
acariciaba la cabeza de su hija con dulzura.
-Sí, parece
que a los autistas este se les queda pequeño.
FIN
viernes, 27 de julio de 2012
Madera vieja, madera sabia
Yo vi crecer a tu abuelo, mucho
antes de que aire se volviera irrespirable y los ríos cicatrices.
No muy lejos de aquí se
conocieron tus padres, juntos compartimos momentos inolvidables, sus risas rompían
la quietud de este bosque milenario. ¿Cuándo os daréis cuenta? Los campos de
naturaleza domesticada que llenan el horizonte morirán de inanición, y los
siguientes seréis vosotros, ¿es que no lo veis? Habéis malvendido vuestro
futuro y el de vuestros hijos.
Si supieras los secretos que se
esconden bajo la sombra de las hojas que te rodean. La energía limpia que
lleváis años buscando está aquí mismo, a tu alrededor. Las criaturas que desahuciáis sin ningún reparo, podrían daros clases de reutilización de recursos,
bioenergía y sociología. Pero aunque oís, no escucháis. Miráis pero no veis.
Hace ya tanto que no sentís, que no entiendo cómo podéis siquiera afrontar un
nuevo día. Si tan solo pudiera haceros ver, si tan solo podría hacer que me escucharás…
- Aquí hace un calor infernal.
Engancha la pinza de una maldita vez y vayamos a casa. Tengo ganas de pillar
una buena curda. ¡Se puede saber qué haces mirando ése árbol como un pasmarote!
Aprisa, ese ejemplar debe pesar por lo menos treinta toneladas, sacaremos un
buen pellizco. – Dijo el piloto del buldócer.
- Ya voy, ya voy.- Contestó. Una
extraña sensación se adueñó de su voluntad por una fracción de segundo. Pasó
las cadenas dando un abrazo a la enorme mole, antes de desprenderse dijo:
- Lo siento, de veras lo siento.-
jueves, 21 de junio de 2012
Cat`s game "en Ruso"
Щенок продвигался вперед пригнувшись, стараясь имитировать несуществующие сорняки на крыше. Внезапно, в какую-то долю мига, оттолкнувшись задними ногами, он яростно атакует неподвижный комочек, толкая его своими крошечными когтями, прыгая на него, кусая и подбрасывая его в воздух, чтобы поймать его еще раз и весело продолжать свою игру. Родители птенца безропотно наблюдают за сценой.
lunes, 11 de junio de 2012
Microrelato: El maquinista
Hijos que vuelven al hogar y
serán recibidos con auténtica dicha por aquéllos que les dieron la vida. Corazones
agonizantes que como polos opuestos de un imán, tomaron la decisión anti-natura
de alejarse, sabiéndose incapaces de soportar la distancia. Almas invencibles en
busca de un nuevo comienzo. Trotamundos
con una mochila como única compañera de viaje, sedientos de aventuras. Niños
que interrogan a sus padres; cuánto falta, y si la abuela hará su dulce
favorito aquel año. Todos los días me levanto antes del alba para llevarlos a
su destino. Hoy, tal vez, te lleve a ti.
lunes, 28 de mayo de 2012
Relato breve: Un día de calor
De vez en cuando ese gran astro
colgado del cielo parece sublevarse contra su creador, ya sea un ser
omnipotente o una peculiar amalgama de coincidencias astrofísicas, con el único
propósito de complicarnos la existencia a los pobladores de ésta pequeña roca.
Poco a poco, a traición diría, parece incrementar su termostato, como un
chiquillo malicioso armado con una lupa, decidido a poner a prueba la
resistencia térmica del caparazón de un insecto despistado. Hoy es uno de esos
días.
No son ni las nueve de la
mañana, el calor del estudio hace imposible que me concentre
en la traducción de unos documentos al Alemán, que debo entregar mañana lunes.
El ventilador no sirve de gran cosa, reviso que esté a la máxima potencia y el
artilugio parece devolverme una mirada de impotencia. He degradado la camiseta
a pañuelo con el que secarme el sudor,
termino la segunda botella de agua, en un vano intento de rehidratarme.
Incapaz de soportar un instante más salgo a la terraza, me encuentro con mi
novia tomando el primer café del día. Sugiere que vayamos a la playa. Me parece
una idea espléndida.
No somos los únicos que han
tenido la ocurrencia de buscar refugio al amparo de las olas. Armado con la
nevera y el parasol me abro paso a duras penas entre un mar de gente medio
desnuda. Las zapatillas no consiguen impedir que la arena abrase la fina capa de piel que protege mis
pies. Con un doloroso “Sprint” consigo conquistar uno de los últimos huecos
libres y clavar victorioso nuestra bandera circular en el suelo. La
desplego, nuestros competidores, una
familia lastrada por el lento paso de una anciana y varios niños, me observan
con envidia y rencor mientras continúan su peregrinaje por aquel poblado
desierto.
Una vez a cubierto de los
lametazos del sol, saco los apuntes y continúo trabajando. Mi novia apenas cubierta
por su bikini, entrega su cuerpo otrora virginal al despiadado astro, uniéndose
al resto de devotos. No siento el menor reparo
por mi herejía, yo estoy fresquito y ellos se están cociendo en su propia
piel, aunque no parecen darse cuenta ni
importarles lo más mínimo.
Pasan las horas, el suave
murmullo de las olas se mezcla con los gritos de júbilo de unos adolescentes
que luchan en la arena. Están rojos, cubiertos de sudor y arena, de tanto en
tanto pactan una débil tregua para enfrentarse de nuevo con más energía. El
contrapunto es una pareja de ancianos, están tan cerca que si alargara la mano casi
podría tocarles. Leen tranquilos sendos volúmenes tan ajados como ellos mismos.
Su piel es un pergamino quebrado por el correr de los años y los días al sol.
Él se da cuenta que le observo y me dedica una amable sonrisa. Observo sus ojos a través del cristal del
vidrio de mis gafas, son enormes, negros y absurdamente saltones, le devuelvo
el saludo y me concentro de nuevo en mi labor con una extraña sensación de
desasosiego.
Mi novia vuelve del agua, me
salpica juguetona y se inclina para darme un beso. Está salada, sabe como a
pescado, tanto que casi me entran arcadas. Consigo reprimirlas justo antes de que
se separe y ocupe su puesto a mi lado. Rebusco en la nevera algo que me libre
de aquel sabor de boca. Elijo una cerveza helada, me recorre el cuerpo como un
bálsamo, me entrego a la sensación y cierro los ojos. La calma dura poco, mi
acompañante se sienta frente a mí y me invita a que le unte el cuerpo con
protector solar. Obediente le empiezo a masajear la espalda, resiguiendo su
columna con el movimiento circular de mis pulgares, mientras observo la escena
que nos rodea.
Sigue habiendo mucha gente, los
jóvenes que peleaban horas atrás, juegan a la pelota, pero sus movimientos son
extraños y antinaturales. Sus cuerpos antes flexibles y atléticos se han vuelto
torpes y lentos. Corren encorvados, no, no corren, saltan sobre la arena. Sus
patadas no merecen dicho nombre, son más bien toques con los pies. Debe ser la
distancia, el alcohol y el calor, o todo junto que nubla mis sentidos. Pues veo
sus cabezas deformadas, largas y afiladas. Y los ojos, unos ojos que no son
humanos.
El tiempo se detiene, solo retoma
su paso cuando mi novia me pregunta por qué paro de masajearle la espalda.
Continúo con mi labor como un autómata, vigilando a los torpes mutantes pasarse
la pelota. Una voz me hace volverme hacia los ancianos. – ¿Les importaría
vigilarnos las cosas mientras mi señora y yo nos damos un chapuzón? – mi novia
contesta por mí, al ver que no reacciono. – Por supuesto, vayan tranquilos.-
Demasiado paralizado por el pánico para salir corriendo, observo como dos
ejemplares de gamba, de tamaño humano, se dirigen saltando hacia el agua.
Cierro los ojos y lo achaco todo
al estrés, últimamente trabajo demasiado. Haciendo un esfuerzo sobrehumano
continúo aplicando crema, pero hace rato que ésta no se absorbe, noto las manos
pegajosas, la espalda de mi novia está resbaladiza como el plástico y desprende
un olor nauseabundo. Abro los ojos, una carcasa roja y pringosa entre mis
piernas. Retrocedo, golpeándome con la nevera y tirando el parasol. El ser se
gira, me sacude la cara con sus bigotes, me mira con esos ojos negros y pregunta. - ¿Se puede saber qué te pasa? –
Miro a mi alrededor, soy el único humano, estoy rodeado de gambas de todos los
tamaños y colores. Me desmayo.
No sé cuanto tiempo paso inconsciente tendido al sol, pero tengo
mucha hambre. Me despierta un delicioso
olor a gamba a la brasa.
FIN
jueves, 24 de mayo de 2012
Relato: Sin cobertura
Al consultar el importe de la
factura de su nuevo móvil de ultimísima
generación, se sorprende al ver una cuantía incorrecta y servicios que no
recuerda haber contratado. Llama a la compañía. Un hilo musical que contrasta
absurdamente con su estado de ánimo le da la bienvenida.
- Ha llamado a atención al
cliente de “aquí la compañía que elijáis”,
le daremos varias opciones escoja una: Consumo, pedidos, tarifas,
ofertas, información de su cobertura
geográfica, información para autónomos - interroga la grabación con alegre tono
servicial.
- Consumo –solicita paciente. La
máquina responde confirmándole innecesariamente el valor de su factura, le
pregunta si quiere algo más.
– Sí – contesta ofuscado.
– Elija una de las opciones:
Consumo, pedidos, tarifas, ofertas,
información de su cobertura….
– Enojado exclama alzando la
voz.- Operador – Se interrumpe la grabación y la voz contesta tomándose la
libertad de tutearle - perdona, no te entiendo.
- ¡Operador! – repite.
– Nada, que no te entiendo. Si
quieres que te atienda un agente di “agente”.-
-¡¡AGENTE!!-
- Has solicitado la asistencia de
un agente, mientras esperas a que tu llamada sea atendida te informaré sobre
las ofertas actuales… - Exasperado aguarda a que la máquina termine su
soliloquio, tras unos segundos eternos contesta un “agente”, que no operador.
- Buenos días, le atiende
Rodolfo, ¿con quién hablo y que puedo hacer por usted?- le pregunta con un tono
propio de un autómata. Se presenta y le detalla a Rodolfo su problema con la
factura, esperanzado tras hablar con un ser de carne y hueso capaz de empatizar
con su situación.
– Espere, le paso con facturación
– Responde Rodolfo sin despedirse. De nuevo esa extraña música que embravece a
las fieras.
- Buenos días, le atiende Sandra,
¿con quién hablo y qué puedo hacer por usted?- Inspira una bocanada de aire en
busca de paciencia y le repite a Sandra la explicación que unos instantes antes
le ha confiado al tal Rodolfo.
- ¿Podría facilitarme el número del
terminal? – solicita mecánicamente, obteniendo por respuesta una ráfaga de
nueve dígitos, disparados con furia.
- La factura es correcta, usted
tiene un bono 6 de 600 megas adicionales de internet, la tarifa del pato 30, en
total son 36 euros - responde omitiendo el detalle de los impuestos.
- Pero es que yo no he pedido ese
servicio, ni he utilizado esos 600 megas extra,
tengo suficiente con los 300 de la tarifa plana.-
- ¿No le informaron en la
tienda?- esgrime hábil la operadora.
Tocado pero no vencido replica: –
Debe haber un error, el primer mes no me cobraron ese servicio, ni siquiera
consta en la factura. -
Satisfecho con sus capacidades analíticas y creyendo su
argumento infalible, aguarda la rendición de su interlocutora.
- Es que el primer mes es gratis -
confiesa Sandra sin edulcorarle la
derrota.
- Si no le informaron adecuadamente en la
tienda, póngase en contacto con ellos para aclararlo y le rembolsaremos la diferencia – continua ahora más piadosa –
¿puedo hacer algo más por usted?-
- No- responde- bueno, sí. Da de
baja el bono 6- solicita.
- Ya está hecho- el teléfono
emite un pitido, más tarde verá el mensaje informativo sobre la notificación de
baja del servicio.- Ahora le pasaremos una encuesta para evaluar la atención al
cliente. Muchas gracias por su llamada - se despide. Cuelga obviando la encuesta y se pregunta qué
habría pasado si no hubiese recordado solicitar la baja del servicio – menudos
rateros están hechos.-
Decide tomarse un descanso para
calmar los ánimos. Se sirve un café y se fuma un cigarrillo, - ¿cuánto dinero
habrán recaudado con despistados como yo?- realmente no recuerda si en la
tienda le informaron de la caducidad de la gratuidad del servicio- llamaré,
total por probar - decide.
Se acomoda en el escritorio y
busca el número de teléfono de la tienda donde compró el teléfono, es un número
de “tarificación especial”, de pago vamos. Tras unos minutos de espera,
amenizados esta vez con un hilo musical digno de un músico de jazz, hasta las
cejas de ansiolíticos, un contestador automático le informa que todos los vendedores
están ocupados, que llame en otro momento. Su segundo intento resulta más
fructífero.
- La casa del Celular, le atiende
Paula – tras plantearle la cuestión y confirmarle sus datos personales la
vendedora le informa de su contrato. – Sí, usted tiene el bono 6, la tarifa
plana del pato 30 y el modem internet.
- ¿Perdón?, pero ¿qué modem?-
pregunta sorprendido.
- En la tarifa que contrató le regalábamos un modem usb para
conectarse donde quiera a internet, lo tiene esperando en la tienda desde hace
unas semanas. ¿Nadie le ha llamado? Los tres primeros meses eran gratuito, así que si
no lo quiere llame a su compañía para darlo de baja, claro que le facturarán
éste mes. –
- Dígame, ¿qué horario tiene la
tienda? – pregunta con calma.
- Estamos a su disposición hasta
las diez de la noche.-
-Bien, hasta luego entonces.-
domingo, 20 de mayo de 2012
Microrelato: Despedida
-Podrías ir, de eso no cabe duda,
pero ¿acaso sabes qué te espera en tan lejanos e inciertos horizontes? Lo más
probable es que decepciones y desengaños. ¡Si ni siquiera hablas inglés por
favor! Piensa lo bien que estás ahora mismo, la garantía de un mañana
programado por otros mejores que tú. -
-Realmente eres irremplazable, no
tienes motivos para preocuparte por el porvenir. ¿Quién como tú podría realizar
de manera tan impecable de operario de cadena de montaje? Además llevas tanto
tiempo haciendo lo mismo que lo más probable es que no sepas y no puedas hacer
otra cosa. ¿Quién te ha llenado la cabeza con éstos disparates? ¿Lo leíste en
algún libro de autoayuda de esos que están de moda últimamente? O quizá fue ése
amigo tuyo que…-
-¡Oye, te estoy hablando! ¡No te
vayas! ¡No me dejes aquí! ¡Eres un desagradecido!, ¿cuántos pesares te habré ahorrado?, ¿cuántas decepciones y
fracasos? No importa, vete. ¡Allá donde vayas te encontraré!-
Y dejó a su miedo gritando al
otro lado del detector de metales del aeropuerto.
Microrelato: El arte de la guerra
- Después de pensarlo detenidamente
y de consultarlo con mis asesores, he
decidido que no voy a ceder un milímetro de territorio. Conozco al
adversario y sus tácticas, perfeccionadas durante años. No importa lo que dure
el asedio, hoy será diferente. Hoy crearemos un precedente, merece la pena el sacrificio. Hemos cedido demasiadas
veces. Ahí viene, pero esta vez estoy preparado.-
La batalla dura poco. Su mujer se
acuesta a su lado, él da media vuelta y tras maldecir se queda dormido.
sábado, 19 de mayo de 2012
Microrelato "en inglés" :Cat's game
The kitten
advanced crouching, trying to remain hidden in the non-existent brush of the
roof. Suddenly, in a fraction of blink, gets driven with the back tips, blasts
wild against the inert bulk, pushes it with its tiny claws, jumps over it,
bites it and throws it away just to catch it again and continue with its funny
game. Bird’s parents watch the scene with resignation.
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